Extraño Tijuana. La verdad es que sí.
Extraño la ciudad de la que huí. Cumpliendo un plazo prometido por mí y para mí.
Pero la extraño, lo que tenía adentro, extraño la ciudad de la que huí.
No extraño su tierra, su tráfico o sus calles sucias.
Pero extraño el turístico, su rocola y el kahlúa de 15 pesos. Extraño el centro y sus calles planas para caminar, el mercado de la catedral en navidad y la ciruela eléctrica. Extraño la revo y su gente, las curios y la pastelería del francois.
Extraño las tokadas de los Homeless, el cecut y la Plaza Fiesta.

Pero sobretodo, hay algo que extraño mucho y que he extraño hace mucho tiempo también.
Extraño el RANAS BAR, y como no extrañarlo, si en él yo dejé un montón de recuerdos... Extraño el Ranas, mucho. Sus paredes verdes y sus baños sucios -los únicos baños públicos a los que yo sí iba- sus mesas y cuando aún era chiquito, Stand by me a las 12 o a veces Jane says y casi a punto de cerrar Don´t let me down. Sin embargo, extraño más el Ranas desde afuera, sus jardineras y sus como coladeras gigantes. Y es que si bien, yo era una adolescente puberta cuando el Ranas fue inaugurado, no tardé mucho en plantarme afuera de él, pero no sola. Mis amigos sí eran mayores de edad, sin embargo, no entraban porque nunca tenían dinero y no había para pistear, se entraba al baño y se permanecía afuera de él porque era un punto de reunión con música de fondo.

Ahí los conocí, ahí conocí a la mayoría de los del Río, y me convertí en uno de ellos. Río skaters (Río sk8) esos éramos, esos eran, esos fuímos. Afuera del Ranas entre algunos punks del Sanborn´s y uno que otro 3ra. que se dejaba ver. Siempre se podía oír el golpe de las patinetas que chocaban contra el pavimento. No importa que las prohibieran, siempre estaban ahí. Ahí afuera, trataron de enseñarme a brincar en patineta. El Shaggy. Ahí conocí al Titito que fue mi amor imposible. El Ranas, el primer bar al que entré de ilegal, el primer bar al que entré siendo legal. El bar donde estrené mi credencial de elector y mi vestido de graduación. Ahí, donde vi a muchas bandas y me subí a cantar ya no sos igual con los Alex, donde me besé con un músico popular del que estuve enamorada desde los 12 años. Donde vi el debut de Chía y su única tokada. Donde vi llorar a muchos y recogí a unos cuantos borrachos y vomitados. En el Ranas, en su mesa de la entrada una tarde de julio de 1998 me enamoré y una madrugada antes de su cierre, dejé el amor entre gritos y tragos de algunos pseudo videastas que brindaban por ahí. Había muchos años de historia en ese lugar. Había muchos amigos que encontrar, tokadas a las que ir, y canciones que cantar. Se cerró y, con él, se fueron los pocos del Río que quedábamos, antes de que las drogas terminaran con ellos. Se fueron los festejos de cumpleaños, los skaters, los punks y los darks y los metaleros, los alternativos y la diversidad en Tj. Y se quedó en su lugar, un larga tira de historias, de mitos y leyendas sobre el bar.

Y como diría la Mortizia...y la fea, pero peculiar voz de Haroldo...
Vamos a pistear al Ranas bar,vamos a pistear al ranas bar, a tomar whisky y cognac, tequila, vodka y champagnie, vamos a pistear al ranas, vamos a pistear al ranas, vamos a pistear al ranas bar.

Extraño mucho Tj. Sus tokadas, el punto Café de la Plaza (otro punto de mis recuerdos), extraño los lugares punks de hacer tokadas en el centro, el cine reforma, el cine zaragoza, el torito pub, arriba y la bodega, el desaparecido red square, el Río Rita, el Magic Oh, el Peoples, El Cortijo San José en Playas, el Huesitos, el Iguana´s, la casa por la Ermita donde siempre había tokadas, la Casa de la Cultura y como no extrañar Mexitlán, y ahora, ya en últimas fechas hasta el Voodo y el Jail Alai.

Extraño a los del Río, extraño como nos decían, el mundo divertido, su teléfono y donde pasábamos todas las tardes. El mundo, la casa de los Río skate. Extraño que existieran los góticos del Club A, a ese club como lo extraño, extraño que existieran los 3ra. punks y el mercado de todos y los de Playas, y los old school punks del Sanborn´s, los skater´s de Otay y los del Soler afuera del Seguro. Extraño ser una adolescente y saber que en cualquier parte de la ciudad, te encontrarías un amigo con quien hablar.

Pero, a pesar de extrañar, la fecha de caducidad de mi empaque en Tj, se cumplió y no deseó volver, pero aunque no deseé volver, extraño tanto la ciudad que conocía y que conozco, y extraño tanto amigos, que la mitad de mí le pertenece a esos recuerdos.

Cuando el Ranas se cerró, supe que ya no éramos los mismos.
* * * *

Comentarios

Haroldo Lucero dijo…
Thanks for the trip down memory lane....
i know EXACTLY how you feel.

"el Rana's Bar" forever!
Ya no hay a donde ir a pistear con esa misma vibra e intensidad; no lo habra. Para los que tuvimos el honor y la suerte de vivir esa epoca de Tijuana.... seguira siendo tema de Leyenda. ;-)

Haroldo Ex-"Mortizia"
Unknown dijo…
El Haro, el Pise, Charly, la Yeya.(y el yeyo)
Recuerdos de la casa que rentaba con el Luis.
Que tiempos. El Ranas.

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Atte. Carlos (Carlitos)

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