Y es que cada vez es más difícil. La distancia no acostumbra a mi cuerpo y mis ganas de hablarte, a tenerte lejos.
Y se torna todo peor que la primera vez. Y el nudo en la garganta se repite y tengo ganas de detenerte y decirte de nuevo cuánto te quiero y cuánto te extraño.
Y entonces, de nuevo, la despedida me hace sentir que si me quedo cerca de ti un segundo más me pondré a llorar, llorar lo que me he aguantado desde la primera vez que tuve que despedirme de tus ojitos, mientras bajaban escaleras que te llevarían lejos.

Y se vuelve más difícil, y es que no eres sólo mi mejor amigo, mi hermano, sino la persona que más quiero, que mejor me conoce y que más auténtica es conmigo y más auténtica me deja ser.
Y verte de nuevo nunca me es suficiente, te quiero conmigo, pero sé, que el haberme ido me niega el derecho de pedirte que te quedes aquí.
Y es que no me acostumbro, ni en distancia ni en tiempo, a saber que estamos lejos, y que no importa qué o quién pase, nos queremos y necesitamos. Y es que no me acostumbro a decirte adiós y mi nudo en la garganta me hace decir muy poco, abrazarte fuerte, y salir corriendo para no llorar.

Te extraño my friendo, te extraño mi mejor amigo, te extraño Federico.
* * * *

Comentarios

Entradas más populares de este blog