En algún momento se rompió y nadie se dio cuenta. Era un jarrón lleno de ideas y costumbres. Tal vez se rompió en el temblor de la primer pelea. Tal vez fue cuando hubo un azotón de melaconlías que cerraron la puerte fuerte y el vidrio junto con un par de manías se estrellaron. Nadie se dio cuenta, nadie sabe cuándo fue, ahora sólo se sabe que está roto, que faltan partes y el contenido se consumió.
Yo, al menos, no recuerdo bien el contenido. El jarrón ya no puede pegarse, quizás alguien barrio las partes faltantes, y de seguro terminaron en la basura, como las buenas intenciones, los recuerdos rotos y los sueños locos. Difícil e inútil encontrar ya las piezas, ni buscarlas.
En algún momento se rompió y nadie se dio cuenta, ahora es demasiado tarde para saber cuáles eran las ideas. Necesiamos unas prestadas y un par de costumbres, para al menos, salir al paso.
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