De esas cosas tontas que hacíamos me acuerdo tanto.
Siempre me engañabas y yo caía, tal vez, porque en el fondo quería caer. Recuerdo que un par de veces, dos o tres o cuatro o... me engañaste diciendo que en el boleto de camión te había salido 21 para que te diera un largo beso. Algunas veces fue el mismo boleto que guardaste en la cartera para intercambiarmelo. Otras me lo dabas doblado y si hacía la suma jamás daba 25.
Nos gustaba besarnos, decías que yo era una experta y te volví un adikto, a ti, que no te gustaba besar. Creo que muchos besos se quedaron en el aire, sin darse, sin probarse, de esos que no se le pueden dar a nadie más.

Y ahora que pienso en eso, me vuelvo a preguntar por qué diablos si te sale 21 en el boleto del camión es intercambiable por un beso. ¿Cuando eso comenzó el beso te lo daba el chofer? Y si dejo de tener novio debo decirle al chofer panzón y feo antes de bajarme
-Oiga me salió 21 en el boleto, ¿dónde canjeo mi beso?
Tal vez sólo se le ocurrió a alguien inventarse ese pretexto para besar, tanto como a mi te gustaba hacerlo conmigo.
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