Yépez sabe, porque jamás lo he ocultado, que no es mi escritor favorito, y que seguido su literatura me aburre mucho, además de que su manera de leer no me cae chida. No creo que al ganador del premio nac. de filos. le importe eso. Pero el viernes fui a una lectura de Rogelio Villarreal y citó a Yépez, y dijo, H. Yépez de Tj. y sé que quizás en esa sala a nadie le haya significado mucho la cita o el nombre, pero en cambio yo me sentí como en casa. Dijo Yépez y Tijuana y me sentí en casa, tuve ganas de decir: Yo lo conozco, yo soy de Tijuana, yeah yeah! Pero lo que yo tuviera que decir les importa un carajo a todos esos, lo sé.
Bah, el Yépez me hizo sentir como en casa.
¿Irónico no?
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