A veces, todavía llora en la regadera, mientras ve su silueta.
A veces, todavía se jala el cabello para no llorar.
A veces, lo sé, se sigue prenguntando qué le pasó.
A veces, todavía, se pregunta quién es.
Lo sé, a veces, no sabe quién es.
A veces, se va ausente a pensar a otro lado aunque su cuerpo
se recargue en una silla a fingir que está.
Todavía llora, a veces, bajo la regadera cuando le cae el agua caliente.
En las noches, a veces, sigue sin dormir.
A veces, se pregunta dónde se quedó.
Dónde se quedó la niña que piensa.
Lo sé, porque sigue siendo la misma Yvonne.
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