Despedida parte II (o 3000).
Esa fue de las más difíciles, todo estaba muy chido, nuestra comunicación como siempre inquebrantable.
Pero mientras peleábamos hacia que ruta debíamos dirigirnos, creo que yo me negaba a aceptar que ya no nos veríamos ni hablarías casi diario como antes.

Fue en la estación del metro balderas, donde quedó la huella de nuestro amor.

Si, de todo nuestro amor, como la canción, nos tuvimos que despedir en el metro balderas exactamente. Un abrazo largo pero al mismo tiempo corto. Mojados y atareados sabíamos que nunca sería lo mismo.

Mientras bajaba las escaleras sólo le dije mientras veía sus ojitos rojos
Te quiero mucho.
Y lo quiero muchísimo y lo extraño mucho más, y muero de celos al saber que su mejor amiga estó lejos y no sé si a alguien le cuenta lo que a mí.
Mi mejor amigo, mi enano, mi hermano.

Fue en la estación del metro balderas, uno a Tasqueña, yo a Tacubaya, la despedida con mis lágrimas atoradas para no llorar.

Yo también quiero seguir llorando.
* * * *

Comentarios

Entradas más populares de este blog