Las despedidas son largas, lo sé. Casi siempre duelen, también lo sé. Pero hoy que yo soy la que se va y no a la que dejan, duele un poquito mas.
Hoy durante el café me di cuenta de que difícil será dejar a la monito, y no es que no sea difícil con todas mis amigas y mis compas, pero ... la monito y yo tenemos una conexión extraña. Ella dice que en el pasado éramos brujas y tenemos esa magia aún. Y no lo sé bien, pero estoy tan acostumbrada a ella, a como platicamos, a sus silencios y sus gritos, a callarse lo que duele y sacar lo que no le importa. A estar siempre juntas:
Los polis de la ronda de su casa creen que somos lesbianas porque siempre estamos cotorreando en la madrugada arriba del carro cuando voy a dejarla.
Los tipos de los antros también y los albañiles que construyen su casa lo mismo.
Pero no nos importa. La magia sigue estando.
Esa despedida después del abrazo a la chicuela de hoy, será también larga y dolorosa, las cosas no serán iguales, ni los fines de semana, ni esas cotorreadas agusto de babosadas y laaaaargas pláticas de todo y nada.
Hoy me di cuenta de cuan conectada estoy a ella, como al tulipán, así como magia, extraña. Y la voy a extrañar, no, no, no estoy mega melancólica, pero sé que nos haremos falta, cada viernes, cada sábado, cada pretexto para ir al otro lado, cada concierto, cada tokada, cada café, cada vez, que simplemente queramos hablar.
* * * *
Hoy durante el café me di cuenta de que difícil será dejar a la monito, y no es que no sea difícil con todas mis amigas y mis compas, pero ... la monito y yo tenemos una conexión extraña. Ella dice que en el pasado éramos brujas y tenemos esa magia aún. Y no lo sé bien, pero estoy tan acostumbrada a ella, a como platicamos, a sus silencios y sus gritos, a callarse lo que duele y sacar lo que no le importa. A estar siempre juntas:
Los polis de la ronda de su casa creen que somos lesbianas porque siempre estamos cotorreando en la madrugada arriba del carro cuando voy a dejarla.
Los tipos de los antros también y los albañiles que construyen su casa lo mismo.
Pero no nos importa. La magia sigue estando.
Esa despedida después del abrazo a la chicuela de hoy, será también larga y dolorosa, las cosas no serán iguales, ni los fines de semana, ni esas cotorreadas agusto de babosadas y laaaaargas pláticas de todo y nada.
Hoy me di cuenta de cuan conectada estoy a ella, como al tulipán, así como magia, extraña. Y la voy a extrañar, no, no, no estoy mega melancólica, pero sé que nos haremos falta, cada viernes, cada sábado, cada pretexto para ir al otro lado, cada concierto, cada tokada, cada café, cada vez, que simplemente queramos hablar.
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