Sacas pretextos del cajón y me dices que así eres. Una excusa perfecta para no disculparte nunca de tus errores. Lo más absurdo,es que las disculpas no me sirven, y aunque las dieras, no resolverían nada. Sacas pretextos del cajón para encubrirte y yo saco pretextos del cajón para adorarte.
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