No recordaba Ensenada, no recordaba esas llamadas por cobrar en las que nunca te encontré. No recordaba que sólo hable con una de ellas siempre. Ahora recuerdo, de golpe que cuando fuíste a buscarnos sólo dije: ¿Qué haces aquí? y literalmente quería saberlo. A qué ibas, para qué y con qué fin, nunca estabas ahí, jamás hiciste algo por estar ahí cuando yo llamaba. ¿Con quién estabas? Con el otro, de seguro. Siempre había tiempo para los demás, no para mí. Por eso no me extraña que no me lo des ahora, que no me des de tu tiempo, eso, tiempo. No, no me extraña y no lo añoro. Sólo son recuerdos que me hacen recordar que no debo olvidarlo.
Tenía 11 años pero ya sabía lo que yo decidía. Y también una niña.
* * * *
Tenía 11 años pero ya sabía lo que yo decidía. Y también una niña.
* * * *
Comentarios