Mi hermana está en el hospital, tal vez la operen mañana. Mi casa está vuelta loca. Mi hermana es la persona más buena que conozco, ingenua, risueña y hermosa. Pero se dejó, dejó que su gordura la acomplejara y ahora está mal. No quiero que la operen, me da miedo, lo acepto, lo que pueda pasar.
Sin embargo, no me gusta tampoco estar en el hospital, no creo que sirvamos de nada estando ahí. La pobre no puede ni hablar, se siente mal y no podemos estar todos en su cuarto. Como siempre mi mamá llorará y hará un drama sin saber que pasa. Mejor mañana atiendo su local para que esté tranquila, porque si la operan o no, yo no puedo hacer nada en el hospital.
La verdad es que sí, uno está ahí por compromiso moral, para que no digan que no estuviste ahí, pero la verdad es que sabemos que nuestra visita en esos casos es inútil. Vale ir antes y después, pero durante la operación y mientras no te dejen verlos para qué.

Pero la verdad... no quiero que le pase nada.
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