Ya no hay fotos en la pared. A un costado de la ventana ya no está mi caricatura. Buscando un poema se irá de la pared de frente a mi silla. Hada, mi bambú, se va a mi casa y ya no adornará el escritorio. A la caja mis libros, mis diccionarios, copias, constancias y folders y, por supuesto, mi dulcera con tres chicles. Hoy, me llevo todas mis cosas de mi oficina, hoy, técnicamente salgo del ICBC. Salgo de vacaciones para luego volver sólo unos días más y como mi mudanza pronto se irá, mas vale llevarme todo.
Debería de sentirme muy feliz, pero, de pronto quitar de las paredes todo, llevarme mis cosas y echarlas en una caja me lleno de … una sensación extraña de soledad. Tal vez sea porque justamente estoy sola en la oficina, pero … dejar todo esto es muy raro, era mi casa y la vi crecer, y además, hasta la vi construirse. De alguien más será esta oficina y controlará todo y quizás un poco más de lo que yo ahora, pero entre los rincones aún se escucharán mis quejas. No falta muchas cosas por llevarme, la lima del cajón puede esperar al último día.
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