NOCHE DE TURISTEAR
La noche de ayer y esta madrugada fue el día de los encuentros. Primero yo no quería ir al turis porque tenía mucha, mucha flojera, pero la Coti y la Sandris me convencieron. Después de un par de atuendos Aymé sobre Yvonne y unos calcetines rosa fiusha, ahí vamos. Recibo una llamada que me alerta mis futuros encuentros. Por un lado me alegro de saber que quien un día me diría quién soy se encuentre ahí para que me lo diga.
Llegamos al turis luego de encontrar a Blyn en el estacionamiento, llega mi estimado Sr. Beas, que después de mi declaración de sus ojos hermosos, resulta que soy su fan. Pues sí, ¿y qué? Tiene unos ojos hermosos. Bueno, luego llego mi Omarsh Foglio.
A Omar lo conozco de hace un par de años, y siempre hemos sido amigos, no sé si alguna vez en esos periodos nos flirteamos alguna vez, pero lo que si sé es que siempre nos hemos querido mucho, que yo lo quiero mucho, y me gusta platicar con él. Él es una de esas personas que no veo seguido pero que sé están ahí, y una, de las que voy a extrañar mucho, pero que sé, en cuanto mejore su temporal, irá a visitarme para chismear de esto y lo otro. Omar fue mi maestro y nos odiamos, pero como compas nos aguantábamos. Él, mis mentadas de madre, y yo, sus friegas escolares. Me gustó mucho encontrarlo porque casi nunca va a esos lugares y nos debíamos (y debemos) muchas pláticas aún. Además alguna vez me corté el cabello tan corto, que ya no sólo nuestro parecido era mucho (la gente dice que somos hermanos y sí lo parecemos) sino que era igual a él, usábamos el mismo peinado, éramos gemelitos. Ay mi Omarsin, cuánto lo quiero.
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La noche de ayer y esta madrugada fue el día de los encuentros. Primero yo no quería ir al turis porque tenía mucha, mucha flojera, pero la Coti y la Sandris me convencieron. Después de un par de atuendos Aymé sobre Yvonne y unos calcetines rosa fiusha, ahí vamos. Recibo una llamada que me alerta mis futuros encuentros. Por un lado me alegro de saber que quien un día me diría quién soy se encuentre ahí para que me lo diga.
Llegamos al turis luego de encontrar a Blyn en el estacionamiento, llega mi estimado Sr. Beas, que después de mi declaración de sus ojos hermosos, resulta que soy su fan. Pues sí, ¿y qué? Tiene unos ojos hermosos. Bueno, luego llego mi Omarsh Foglio.
A Omar lo conozco de hace un par de años, y siempre hemos sido amigos, no sé si alguna vez en esos periodos nos flirteamos alguna vez, pero lo que si sé es que siempre nos hemos querido mucho, que yo lo quiero mucho, y me gusta platicar con él. Él es una de esas personas que no veo seguido pero que sé están ahí, y una, de las que voy a extrañar mucho, pero que sé, en cuanto mejore su temporal, irá a visitarme para chismear de esto y lo otro. Omar fue mi maestro y nos odiamos, pero como compas nos aguantábamos. Él, mis mentadas de madre, y yo, sus friegas escolares. Me gustó mucho encontrarlo porque casi nunca va a esos lugares y nos debíamos (y debemos) muchas pláticas aún. Además alguna vez me corté el cabello tan corto, que ya no sólo nuestro parecido era mucho (la gente dice que somos hermanos y sí lo parecemos) sino que era igual a él, usábamos el mismo peinado, éramos gemelitos. Ay mi Omarsin, cuánto lo quiero.
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