Y me puse peor. La calentura fue más intensa que la del viernes antepasado, dolor de oídos y anginas criminales. Pensé que si seguía temblando de esa forma iba a morirme. Debo cambiar ahora mis sábanas y mi pijama, huelen a moribunda.
Ya quiero sentirme bien, ya no quiero estar tan mal.
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