Y doy vueltas en la cama y me doy cuenta de que no es temprano sino que la lluvia no permite que el sol salga.
Y sigo pensando y pensando y mis sueños se convierten en nada y mi cuerpo sigue cansado.
Quiero salir corriendo por las calles mojadas y pisar charcos, mojar mis pies y mi cabello. Quiero salir corriendo y olvidar mis zapatos en la primera esquina y sentir mis pies fríos a punto de ponerse morados y que mis manos frías se vuelvan inútiles. Quiero un pretexto anatómico para no escribir historias que en noches de sueño y desvelada cuento a desconocidos.
Quiero pensar que no tengo nada que decidir, que sigo viviendo en meses de total convicción.
Quiero que alguien me detenga en la calle y me cuente algo que me sorprenda como cuando tenía 15 años. Pero Rosita tenía razón, eso es imposible, ya no tengo 15, tengo 23.
Quiero que llueva dentro de mí.
* * * *

Comentarios

Entradas más populares de este blog