Y de pronto estás solo entre las paredes de tu cuarto, y aparentas que no te importa e intentas suplir tu soledad con páginas de internet y planes para cuando alguien que te adora viaje a vivir contigo. Pero más allá de su silueta sobre tu cama, están tus amigos, tu música y tu costumbre de hacer cosas con ellos. Rutinas aburridas de silencios y sushi, albures y tonterías, música y pins, pero rutinas al fin que regían tu vida y le daban color. Ahora las pintan de blanco y no te gusta y prefieres quedarte entre las paredes de tu cuarto aparentando que no te duele perder a tus mejores amigos.
* * * *
* * * *
Comentarios