Tal vez no debí esperar nada, tal vez ese fue mi problema, esperar algo de ti. Pero no, no me dolió que te enamoraras de otra, o que te relacionaras con otra, me dolió que habíamos hecho un pacto de hablarlo y decirlo.
- Sí, simón las cosas pasan y uno a veces se enamora de quien menos debe y no se fija, simplemente se engrana en personas que tienen que ver con uno.
- Sí, simón, no puedo culparlo de eso, pero lo que me dolió fue que no me lo dijera. Me dolió el orgullo, el ego, sí neta sí, pero más me dolió el amor, ese amor que le tenía, ese amor que ahora donde pondría porque ya no cabía. Dónde iba a ponerlo. Me dolió ese amor sin lugar, que no podía poner en una maceta y hacer de cuenta que iba a crecer. No, el amor no se recicla y ni crece con una sola mano. El amor no se echa en la licuadora y se le convierte en papel. Nel. El amor no se puede regalar a nadie más como premio de consolación, el amor va personalizado con todo y etiqueta en el sobre. Y yo, no se lo di a nadie. El amor tiene fecha de caducidad y si no se da se echa a perder.
Y eso me dolió, como se iba pudriendo ese amor que él había cultivado.
Y es que te amaba, sí con toda esa frase cursi, con toda esa ridícula palabra, amor. Sí, con todo lo viseral que puede ser. A pesar de ti y de mi misma te amaba. Al ser humano, al hombre, al niño con ternura y miedos. A ese, no al artista, no al paranoico artista tijuanero, ese no. Cuando lo pusiste entre los 2 se echó a perder una parte de mi imposible de recuperar.
Se murió una parte de mi, tú la mataste. Y no la puedo revivir. Mataste una parte del ser humano de Yvonne que no tiene resurrección.
Me dolió que no me lo dijeras porque tal vez no lo hubiera entendido, pero me hubiera dolido menos. Porque yo había sido sincera. Me dolió que tu amor haya sido efímero, que a mí sólo me queden recuerdos y nada más. Recuerdos que tu ya olvidaste, y que ni siquiera me quedó tu amistad. Se suponía que éramos amigos. Me dolió ese amor, que no tuve dónde poner y tuve que tirar por las ventanas. Me dolió haber sido tu amiga y quedarme ... hasta sin mí.
* * * *
- Sí, simón las cosas pasan y uno a veces se enamora de quien menos debe y no se fija, simplemente se engrana en personas que tienen que ver con uno.
- Sí, simón, no puedo culparlo de eso, pero lo que me dolió fue que no me lo dijera. Me dolió el orgullo, el ego, sí neta sí, pero más me dolió el amor, ese amor que le tenía, ese amor que ahora donde pondría porque ya no cabía. Dónde iba a ponerlo. Me dolió ese amor sin lugar, que no podía poner en una maceta y hacer de cuenta que iba a crecer. No, el amor no se recicla y ni crece con una sola mano. El amor no se echa en la licuadora y se le convierte en papel. Nel. El amor no se puede regalar a nadie más como premio de consolación, el amor va personalizado con todo y etiqueta en el sobre. Y yo, no se lo di a nadie. El amor tiene fecha de caducidad y si no se da se echa a perder.
Y eso me dolió, como se iba pudriendo ese amor que él había cultivado.
Y es que te amaba, sí con toda esa frase cursi, con toda esa ridícula palabra, amor. Sí, con todo lo viseral que puede ser. A pesar de ti y de mi misma te amaba. Al ser humano, al hombre, al niño con ternura y miedos. A ese, no al artista, no al paranoico artista tijuanero, ese no. Cuando lo pusiste entre los 2 se echó a perder una parte de mi imposible de recuperar.
Se murió una parte de mi, tú la mataste. Y no la puedo revivir. Mataste una parte del ser humano de Yvonne que no tiene resurrección.
Me dolió que no me lo dijeras porque tal vez no lo hubiera entendido, pero me hubiera dolido menos. Porque yo había sido sincera. Me dolió que tu amor haya sido efímero, que a mí sólo me queden recuerdos y nada más. Recuerdos que tu ya olvidaste, y que ni siquiera me quedó tu amistad. Se suponía que éramos amigos. Me dolió ese amor, que no tuve dónde poner y tuve que tirar por las ventanas. Me dolió haber sido tu amiga y quedarme ... hasta sin mí.
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