¿Nunca te ha pasado que te enamoras rápidamente y de pronto zaz se acabó? No sé si los enamoramientos fugaces existan, pero a veces, esa sensación de mariposas hace falta.
Lo que ahora me mariposea es mi cabeza, da vueltas alrededor de mí, frente al espejo en las mañanas, junto con el cd de la grabadora, con el segundero del reloj que no sirve.
Yo doy vueltas por mi silla del trabajo entre el fax y la computadora y me siento sola en el edificio entero. No me gusta correr huyendo de las cosas, si me gustara hubiera huído de mi casa hace tiempo. De mi familia. De la rutina familiar que rompió esquemas y de pronto con los años recuperaron aparentando que no faltaban piezas. Entre esas yo.
Quisiera no quererte tanto.
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