Me golpeaste duro y no tuve tiempo de defenderme. Me atacaste y yo no cuidaba la retaguardia. Cuando menos me di cuenta ya estabas ahí atacándome, saliste de no sé donde de la mano de una casualidad y mientras yo sólo me senté en mi silla sin saber qué decir o sí valía la pena decir algo. Me atacaste por sorpresa pasado. Y se movieron imágenes en mi memoria y como polaroid quise escupirlas por la lengua pero si las sacaba disfrazadas de palabras de seguro, como las polaroid se quedarían como registro. Y esas tácticas de ataque deberían estar prohibidas, no sé vale atacarla a una sin cuidarse las espaldas, sin tener un escudo para recibir la ofensa. Apareciste de pronto pasado para recordarme... recordarme... ¿recordarlo? Para que después alguien me dijera que el pasado le duele a la gente. A los demás no sé, pero a mí me duele a veces. Todavía. A veces.
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