Hoy recorrí los pasillos mojados de la escuela. Su plazuelita. Mi humanidades. Un guardia me dijo que sabía que era de humanidades cuando le encargué mi carro en la avenida y me sentí importante. Pero la verdad, no la extraño, sé que ya no soy estudiante pero no me importa, soy feliz así.
Extrañaré a mis amigas, a mi Verito y mi Sandrita, a la Patchouli y el Charlie, los silencios de Alberto y las cátedras de cuento de David. Mis encuentros con la Chela cuando las dos miopes cerrábamos los ojos para reconocernos, pero no las clases, no la rutina. Esa está fuera de mi vida. Terminé agotada.
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