Hoy, quien me había hecho preguntarme quién soy, me hizo preguntarme quién es él. Hoy con un saludo casual reinventado por sus palabras y sus brazos, me sentir extraña, confundida. Un beso sincero, porque lo sentí sincero y tierno, me dieron la impresión de que había arrepentimiento en su palabra. Y me dolió más. Me dolió más aún su indiferencia pasada. Me pregunté más quién soy y quién es él. Sí, lo declaro, me dolió, porque en el fondo le tenía un cariño enorme, una compatibilidad bárbara que se vio ensombrecida por la popularidad de alguien a quien una vez también aprecié mucho.
Me pregunto si de verdad cambió su forma de verme. Si ahora podré escuchar mis palabras dichas al viento para saber si son mías o no. Me pregunto si su beso cálido era sincero o simple entonación de la cevada.
Me pregunto si cevada va con v o b. Tenía ganas de acercarme, de hablarle, platicar. En el fondo no quiero irme y dejar esto así, preguntarme quién soy o irme con un juicio equivocado de mi misma.
* * * *
Me pregunto si de verdad cambió su forma de verme. Si ahora podré escuchar mis palabras dichas al viento para saber si son mías o no. Me pregunto si su beso cálido era sincero o simple entonación de la cevada.
Me pregunto si cevada va con v o b. Tenía ganas de acercarme, de hablarle, platicar. En el fondo no quiero irme y dejar esto así, preguntarme quién soy o irme con un juicio equivocado de mi misma.
* * * *
Comentarios