El día de mi cumpleaños rifó. Rifó por el mejor regalo que recibí -y no es que los demás no me hayan gustado- pero este fue de corazón. Durante el cinito infantil, una parvada de niños se acercaron a platicar conmigo, y luego de cotorrear sobre lucha libre, películas y chistes, me preguntaron mi edad y les dije que era mi cumpleaños, los niños -entiéndase que eran niños hombres, no en género, sino hombrecitos- me dijeron feliz cumpleaños y uno de ellos me regaló su otra paleta verde de rodillo (la que guardan para después), y sé que lo hizo de verdad. Me sorprendí gratamente.
Aún no me la como. Rifa trabajar con ellos.
Según ellos muy de películas fuertes y no sé qué, y aunque la que vieron fue Pedro y el Huevo Mágico, neta el cuento les gustó y estuvieron muy entretenidos y callados. Su inocencia sigue ahí. Ojalá se me pegue algo a mí.
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