Te vi, erás tú, estabas detrás de mí, con tus ojos pequeños y tu mirada profunda en el marco de cara redonda. No podía creerlo, eras tú, y mi boca se abrió en gesto de sorpresa, y de pronto, cerré los ojos, y no, no eras tú, deliré tu imagen. Te aluciné.
A penas te has ido y ya me muero por volverte a ver.
* * * *

Comentarios

Entradas más populares de este blog