Primero fue una, y pensé que no había problema. Luego salió la segunda y al mismo tiempo salió la tercera y luego la cuarta. En la quinta pensé que ya eran suficientes, pero se siguieron escurriendo hasta llegar a la octava, suspiré y tomé aire, no pensaba dejarme vencer pero por más que traté salieron dos más. Después de la décima tome papel higiénico y me limpié. Esta vez me ganaron la batalla las lágrimas pero que son 10 de 10 mil que una vez lloré. Aún seguimos en la lucha.
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