Lo digo y lo confieso públicamente, no leo el blog del Yepez porque ese wey me aburre. Es la verdad, sus choros mareadores, valga la redundancia, me marean. Yo no soy de las que caen con sus verbos filosóficos sobre la existencia y la chingada, no, yo soy práctica y me suelo llevar bien con la gente, pero la literatura bloguera de ese wey me duerme. Pero por mi amiguito Christian fui a leer sus últimos posteos, entre los cuales, recomienda a mi compa Lorena Mancilla, leanla. Y además da su pobre y miserable concepto de los chilangos. Cosa que me dio risa y tristeza.
Tristeza, porque al leerlo más que una descripción de los chilangos, es una descripción del típico provinciano ardido.
Sí, lo digo francamente, el DF es muy chingón ¿y? La verdad es que a la mayoría de los chilangos no los quieren (no me incluyo porque a mi sí me quieren) porque sí, algunos son lángaros, pero muchos otros, son luchones. ¿Por qué? Fácil, porque en el DF la vida está difícil, como dice Chris, el DF te traga, te debora, te mastica, y aprendes a luchar y a sacar las uñas, pero además lo aprendes mejor cuando sales de ahí. ¿Por qué? Esto no es tan fácil, porque en la provincia a veces nos juzgan por unos cuantos, te atacan antes de conocerte y la reacción es defenderte.
Sí, la historia del DF es ancestral, pero eso no quita que las demás ciudades tengan SU propia historia. Sí, es centralista, pero ¿acaso no lo es Mexicali también?
No, los chilangos no somos lo que él dice, somos más y mejores, somos como cualquier otro mortal que quiere SER, eso, nada más. Lo de chilango es un sobrenombre que nos pusieron los de afuera. Los de adentro, nos llamamos por nuestros nombres.
El complejo es de ustedes, a los que les quede el saco. Nuestra histeria y acelere es parte de nuestro relax. Ya ni lo notamos.
Y así como el DF está sobrevalorado, muchos de los fronterizos siguen con el rollo quemado de la frontera norte y guara gua... es lo mismo, la cosa sólo está en la geografía.
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