Tengo mucho, pero mucho sueño pero no quiero dormir. Tengo ganas de que suene el teléfono pero si es él no sé que voy a decir y supongo que no tengo que decir nada.
Por qué siempre nos vemos obligados a tener conversaciones inteligentes cuando simplemente quieres escuchar una voz.
* * * *

Comentarios

Entradas más populares de este blog