Resumen del año recién pasado:
Me tomo de todos mis pretextos para terminar lo que estaba caducando. Claro que lo hago de forma indirecta para no sentirme culpable. Me mandan a la goma y me siento feliz por eso. San Valentín acababa de pasar.
Mi cumpleaños es una sátira de la típica chica popular. Estoy solo con la gente con la que debo estar.
En marzo me enamoro un poquito de alguien y de nadie. La adrenalina de hacer algo indebido. No lo hago. Mi conciencia respondió primero.
La lluvia de abril no me deja pensar mucho y mis proyectos profesionales se ven un poco confundidos. Hago algo indebido y luego lo olvido. Jamás lo digo porque nunca pasó. Además fue desilusionante.
En Mayo la casualidad me lleva a los encuentros obligados y de destino. Me enamoro un poquito cada vez. Lloro en una Iglesia y me despido de un amigo.
Abrazo las teclas de mi procesador y digo sí a una proposición. El emo punk rifa.
Junio y mi dinero se va al mecánico. Nace un nuevo miembro de la familia.
Julio me obliga a subir a un avión y me da un empujoncito cupido. Abro las alas y vuelo mientras una estrella me hace el amor. Los beats de las canciones me envuelven y una dedicatoria que entre líneas dice te quiero.
Agosto se vuelve intensa investigación de tesis. Me caigo de una rampa y me raspo la rodilla.
El día de la Independencia me abraza mucho, me dice cuánto me quiere y me muestra un poco, también, las mentiras de mi México en una avenida del centro de otro estado. Volé para llegar a ella. Me subo otra vez a otro avión.
Octubre es largo y las brujas me rondan. Me atacan, las esquivo.
Noviembre y la revolución me vuelven a abrazar, festejo a Santa Cecilia en su pueblo natal y recibo buenas cosas de la gente. Sigo enamorándome de la realidad y de un hombre. Otro avión pequeño de tarifa económica.
Diciembre es intenso pero ambiguo. Se acaba la escuela, se acaba la universidad y comienza la cuenta regresiva a mi nueva vida. Santa Claus me trajo un cuerpo cálido de regalo y un par de kilos menos.
Pero todo el año tuve grandes amigas a mi lado. No muchas sólo unas cuantas y 4 amigos.
Los quiero a todos. A unos más.
A ti te amo, tu no entras en la lista porque siempre estás ahí.
* * * *
Me tomo de todos mis pretextos para terminar lo que estaba caducando. Claro que lo hago de forma indirecta para no sentirme culpable. Me mandan a la goma y me siento feliz por eso. San Valentín acababa de pasar.
Mi cumpleaños es una sátira de la típica chica popular. Estoy solo con la gente con la que debo estar.
En marzo me enamoro un poquito de alguien y de nadie. La adrenalina de hacer algo indebido. No lo hago. Mi conciencia respondió primero.
La lluvia de abril no me deja pensar mucho y mis proyectos profesionales se ven un poco confundidos. Hago algo indebido y luego lo olvido. Jamás lo digo porque nunca pasó. Además fue desilusionante.
En Mayo la casualidad me lleva a los encuentros obligados y de destino. Me enamoro un poquito cada vez. Lloro en una Iglesia y me despido de un amigo.
Abrazo las teclas de mi procesador y digo sí a una proposición. El emo punk rifa.
Junio y mi dinero se va al mecánico. Nace un nuevo miembro de la familia.
Julio me obliga a subir a un avión y me da un empujoncito cupido. Abro las alas y vuelo mientras una estrella me hace el amor. Los beats de las canciones me envuelven y una dedicatoria que entre líneas dice te quiero.
Agosto se vuelve intensa investigación de tesis. Me caigo de una rampa y me raspo la rodilla.
El día de la Independencia me abraza mucho, me dice cuánto me quiere y me muestra un poco, también, las mentiras de mi México en una avenida del centro de otro estado. Volé para llegar a ella. Me subo otra vez a otro avión.
Octubre es largo y las brujas me rondan. Me atacan, las esquivo.
Noviembre y la revolución me vuelven a abrazar, festejo a Santa Cecilia en su pueblo natal y recibo buenas cosas de la gente. Sigo enamorándome de la realidad y de un hombre. Otro avión pequeño de tarifa económica.
Diciembre es intenso pero ambiguo. Se acaba la escuela, se acaba la universidad y comienza la cuenta regresiva a mi nueva vida. Santa Claus me trajo un cuerpo cálido de regalo y un par de kilos menos.
Pero todo el año tuve grandes amigas a mi lado. No muchas sólo unas cuantas y 4 amigos.
Los quiero a todos. A unos más.
A ti te amo, tu no entras en la lista porque siempre estás ahí.
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