He vuelto, a la monotonía cotidiana. A la realidad pesada. La Tía Juana me recibió en sus brazos pero no quise recibirlos, prefiero darle nada más la mano y poder despedirme lo más pronto posible de ella.

Hay algo que me duele dentro, que se llama distancia, que alguien me explique cómo se cura esto.
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