Tengo una manada de lágrimas atoradas en mi garganta. No pienso dejarlas salir pero ellas se aferran a abrirse paso entre mi cuerpo hasta llegar a mis ojos. Hace tanto que no las sentía que pensé que se habían muerto de insolación, pero no, al contrario, pastaron de mis recuerdos y corren en manada para salir de mí. Seguiremos en la lucha a ver quién gana.
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