Me pregunto quién soy realmente. Hoy, me hicieron dudarlo y cuestionarme sí realmente soy quien creo ser.
Hoy, sé que hay gente que repite mis palabras y como el teléfono descompuesto la información llega distorsinada.
Soy una mortal como casi cualquier otra, con millones de defectos y una que otra virtud. Defectos que se asoman en mis actos y una gran bocota que deja que se me salgan mis pensamientos hirientes, a veces sinceros, pero siempre honestos. Y creo, que esta vez la herida no fue para una sola persona, sino que me reboto a mí, y no sé dónde están esas palabras que no las puedo oír para saber si es mi voz. Esas palabras que no puedo repetir para decifrar si son mías o son del viento.
Hoy no sé quién soy y me pregunto si después de navidad lo sabré, tal vez Santa Claus me regale un poco de lucidez o tal vez al menos me de una identidad a través de las palabras de alguien más.
Me pregunto que pasó y no sé qué decirme.
Pero hoy no sé quién soy.
Hoy, sé que hay gente que repite mis palabras y como el teléfono descompuesto la información llega distorsinada.
Soy una mortal como casi cualquier otra, con millones de defectos y una que otra virtud. Defectos que se asoman en mis actos y una gran bocota que deja que se me salgan mis pensamientos hirientes, a veces sinceros, pero siempre honestos. Y creo, que esta vez la herida no fue para una sola persona, sino que me reboto a mí, y no sé dónde están esas palabras que no las puedo oír para saber si es mi voz. Esas palabras que no puedo repetir para decifrar si son mías o son del viento.
Hoy no sé quién soy y me pregunto si después de navidad lo sabré, tal vez Santa Claus me regale un poco de lucidez o tal vez al menos me de una identidad a través de las palabras de alguien más.
Me pregunto que pasó y no sé qué decirme.
Pero hoy no sé quién soy.
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