Ayer me metí en sentido contrario en la cuadra donde vive "La Sandrita", pero yo no sabía que ya era de un sólo sentido. Una maestra de la escuela que esta ahí cerca, y que creyó que podría atropellarla, me gritó en la ventanilla que iba en sentido contrario. ¿Y qué?- pensé yo- ya llegué a la otra equina. Sandra ni estuvo en su casa.

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