viernes, octubre 07, 2016

worthless

No me gustan los comentarios anónimos. Me gustan de frente pero tal vez hay cosas que nos da miedo admitir de frente. No lo sé. El pasado me ha golpeado con imágenes que no creí posibles; y descubrí en unos labios carnosos la similitud de la genética y de la conciencia guardada. Guardo muchas imágenes que saltan cuando pequeños detalles me las recuerdan. Labios carnosos. Hombros redondos. Ojos pequeños. Así como el aroma de mi abuela que a veces me llega como un regalo del viento, las texturas y los brillos me recuerdan lo que éramos hace 20, 18, 13 años. He cambiado pero en el fondo soy la misma soñadora que escribe en libretitas y sueña. Ojalá habláramos más libres y dijéramos tanto. Sin caretas ni apariencias. Los totales no existen, tal vez por eso guardamos tantas reminiscencias, para recordarnos lo que fuimos, lo que vivimos y vivir en la incertidumbre de lo que no dijimos. Tal vez sólo son alimento para creer que valió la pena.

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